Málaga, provincia que vio nacer a Picasso a los pies de la Alcazaba y cuya costa (la Costa del Sol) está ya tan plagada de británicos como la de Gran Canaria, pero con más especulación inmobiliaria y políticos corruptos por metro cuadrado.


De paso obligado es el pueblo de Mijas, con sus burro-taxi y sus fachadas encaladas. Objeción: demasiado guiri pululando, daba la sensación de estar en un parque temático. Forzado, artificial. Qué lástima, no se corresponde con el recuerdo pintoresco que guardaba.

Otro imprescindible es Córdoba, sobre todo en mayo, durante Las Cruces o el concurso de patios, sin olvidarnos de la mezquita-catedral.



Y la encarnación por antonomasia de la decadencia, o del lujo en tiempos "mejores": Puerto Banús, en Marbella.

Veredicto: la Costa del Sol, con todo el dolor de mi corazón, hoy por hoy da ganas de salir en estampida. Annekke, hazme hueco en Ronda, que me llama más la tierra firme. De paso le pongo a Orson -Welles- unas florecicas.
Esto fue lo que dieron de sí cuatro días de puente (acueducto) con los Fouilliart.